Como la luz, esa que viaja a 300.000 km por segundo, así de rápido me parece que vas, o quizás mejor dicho, te has ido. Y mira que a mi siempre me ha gustado eso de ir deprisa pero ahora que no estás me sorprende lo rápido que vas.
Has roto todos mis esquemas, cambiante, cambiado, distinto, incierto, todos estos adjetivos se quedan cortos en mi cabeza al verte ahora. Y el miedo resurge a cada pensamiento, a cada segundo, a cada minuto, a cada día que pasa sin verte, que pasa sin saber nada de ti. Por que yo me alejaba cuando estábamos juntos, me alejaba sin piedad y sin escrúpulos, pero tú, en tu posición, te quedaste inmóvil, pasivo, quizás a veces titubeante, pero sin decisión. Sin decisión dejaste pasar el tiempo, y creo yo, que albergaste tal desesperanza que a la mínima que te ofrecieron lo que tu en mi llevabas tiempo sin ver te lanzaste a ello sin pensarlo, sin mirar atrás si quiera un instante. A veces, pienso que todo lo que haces lo haces por impulsos y que en el fondo de ti sigues pensando en mi. Pero este castillo de fantasía se desvanece rápidamente cuando veo lo que pones, oigo lo que haces y espero lo que no veo. Por que mi ser racional sabe que si realmente me quisieras, lucharías, no te rendirías y me cambiarías así de fácil. Quizás, y solo quizás, sea yo la única que veía la esperanza en nosotros, o quizás dejé pasar demasiado el tiempo. Quizás no supe ser la que debiera, o quizás este sea nuestro final.
Pero lo único que sé es que me has decepcionado, creí que eras tal y como te comportabas conmigo, y he descubierto que no es así, que tienes una habilidad que yo creí que no tenías, la capacidad de desenamorarte tan rápidamente. Porque esa es mi conclusión, por que la otra que tambien barajo es la mas dolorosa, la que me niego a aceptar, esa que cree que quizás no me hayas querido tanto como tu decías.
No hay comentarios:
Publicar un comentario