Lo primero que se enseña cuando un niño o una niña comienza a dar clases de flamenco es cómo a de mover las manos y los brazos.
Mi profesora nos insistía mucho en ello, y gracias a que nos decía la frase: "Cojo la manzana, me la como y la tiro", nosotras nos íbamos recreando en nuestra mente dicho movimiento e intentábamos plasmarlo lo mas semejante posible.
Nos pasábamos canciones enteras moviendo los brazos sin parar, y en muchas ocasiones era doloroso, pero la perseverancia y la exigencia de la maestra hacía que siguiesemos.

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